Guillermo Heslop ~ MEMENTO MORI

 

DEL 3 AL 28 DE JUNIO, de lunes a viernes, de 17.30 a 21.30. INAUGURACIÓN: 3 JUN, 19.00

 

 

Guillermo Heslop es un joven fotógrafo (Vigo, 1993) afincado en el área coruñesa desde hace años, donde ha crecido como profesional trabajando para las marcas más significadas a nivel internacional del mundo del prêt-à-porter.

Conocemos bien a Guillermo Heslop por sus trabajos de Fine Art y de editorial de moda, continuamente actualizados en su dinámica página de Instagram, uno de los referentes de la estética fotográfica gallega más joven: https://www.instagram.com/guillermoheslop/?hl=es

Memento Mori, en cambio, es una breve serie de fotografía documental en la que Guillermo nos narra los últimos meses de vida de su madre, fallecida a finales de Junio de 2020 a consecuencia de un cáncer de esófago.

A la vez, Memento Mori nos sitúa frente a la brevedad de la vida, la inaceptación social de la enfermedad y de la muerte, las elecciones que construyen nuestra biografía ante nosotros mismos pero, sobre todo, ante los demás, y frente al juego de espejos de un vitalismo social según el que parece que todos los días tienen que ser días de verano y el acontecimiento más nimio, una victoria.

 

 

 

*Sobre mí:

Me llamo Guillermo Heslop Fernández, nací en Vigo el 21 de enero de 1993. Desde pequeño la fotografía me llamaba la atención pero no fue hasta 2011 que no cogía una cámara por primera vez y desde entonces me obsesioné con ella.

Aprendí de manera autodidacta en foros de crítica fotográfica, viendo videos y con amistades que la misma fotografía me brindó. Probé un poco de todo. Fotografía de paisaje, nocturna, deportiva, conciertos, documental, retrato, fine art… Hasta que me acabé encontrando en la fotografía de moda.

Pasar de la fotografía únicamente como hobby a medio profesional fue algo que fue llegando solo. No ha sido fácil pero a lo largo de mi carrera he tenido el placer de trabajar con grandes marcas como CH Carolina Herrera, Purificación García, Bimba y Lola entre otras marcas a nivel internacional.

 

*Sobre mi madre:

Ella era cirujana vascular. Desde pequeño siempre la recuerdo con un cigarrillo en la mano, fumando una media de dos cajetillas diarias.

Perdió a su hermano teniendo yo 5 años y se divorció de mi padre cuando mi hermano tenía 1 año y yo 7.

Debido a su trabajo apenas podía pasar tiempo con nosotros y siempre había alguna chica que convivía con nosotros para cuidarnos. A mi madre le diagnosticaron depresión e hizo lo que pudo para seguir adelante y seguir trabajando.

Así fue hasta 2006 que nos mudamos a Sada (Coruña) cuando consiguió la plaza en Ferrol en Arquitecto Marcide y el Naval, teniendo así un horario más normal. Durante un par de años parecía ser feliz pero pronto a raíz de problemas económicos empezó a beber sola en casa y llego a aumentar el consumo de tabaco a 3 cajetillas diarias.

Ella era una persona que no quería dar preocupaciones a los demás y se encerraba en si misma alejándose de las personas que se intentaban ayudarla. A partir de este momento mi madre quedó anulada. Los años de vida que le quedaron, cualquier mínimo inconveniente lo procrastinaba hasta que se daba el golpe.

Ya con depresión crónica, pasó sus últimos dos años de baja sin apenas salir de casa haciéndole mi hermano los recados la mayor parte del tiempo hasta que fue diagnosticada con cáncer de esófago. Entonces no le quedó más remedio que salir para ir al hospital a hacer su tratamiento.

Había prometido dejar de fumar una vez empezara el tratamiento pero no lo hizo. Después de 44 años fumando eso no era tarea fácil.

Al principio ella era optimista o eso quería hacernos ver, aunque la enfermedad y el tratamiento fueron quitándole la energía poco a poco hasta que en un chequeo médico vieron que tenía metástasis en varios órganos.

Cuando le dijeron que todas sus opciones se habían agotado solo le quedaba esperar. Vivía en silencio, el cual solo rompía para vomitar o para comentarnos algo muy breve a mi hermano o a mí.

Falleció en el hospital a finales de junio de 2020.

Anécdota final: Al poco fui a hablar con su oncóloga para que me diera unos papeles y me dijo que hubo una cosa de mi madre que le ponía los pelos de punta y era que lo llevaba con mucha serenidad.

Lo que ella no sabía es que mi madre hacía años que había perdido la ilusión de vivir.

 

*Sobre el proyecto:

Cuando diagnosticaron cáncer de esófago a mi madre le pregunté si le importaba que fotografiara todo el proceso y ella me dijo que tenía su permiso.

Sabía que no iba a ser fácil y me hice una lista de fotografías que no podían faltar. Aun así, no tuve el valor de sacar todas las fotografías que tenía planeadas.

Había momentos muy duros, como verla vomitar a pesar de no tener nada que expulsar y sacar la cabeza de la bolsa con los ojos encharcados. Durante 7 meses, esto sucedía 10 veces al día más o menos. Pese a ello no fui capaz de captar ese momento tan representativo ni una sola vez.

La intención era dispararlo todo con mi Mamiya 645AF con un 80mm f2.8 e ilfordhp5 400 forzado dos pasos pero al final disparé con la Mamiya, con mi 5D mkII y mi teléfono móvil un PocoPhone f1.

 

Comments (6)

  1. Responder

    Brutal historia de Guillermo y gran trabajo. Gracias Pep y Atelier de Fotografía por hacer lo que hacéis, mostrándonos esta cantidad ingente de arte.
    Un saludo

  2. SARA

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    Yo conocí a la Dra. Mariño, era una eminencia en su campo. Como persona era compresiva, muy cariñosa y siempre estaba dispuesta a ayudar. Para mi fue y será siempre un ejemplo. Sus hijos pueden estar muy orgullosos de ella. Por otro lado valoro el gran trabajo fotográfico de su hijo, no me puedo imaginar lo duro que tuvo que ser para él, pero gracias a este increíble documental, volvemos a poner los pies en el suelo y dejamos de ver vidas perfectas que nos quieren vender. La Dra. se fue pero nos dejo una gran lección, ella era así

  3. atelierdefotografia

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    Muchas gracias por un comentario tan emotivo. Se lo transladamos a Guillermo que se alegrará mucho de comprobar que se entiende bien el contenido de su trabajo.

  4. Lola

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    Me parece un testimonio de gran valor , un homenaje a una persona irrepetible tambien. Soy enfermera de hospital, y creo haber visto casi de todo…aún así , éstas imágenes me han impactado , al igual que la historia y el fotógrafo que ha sido testigo y parte de una de las cosas más duras que puede vivir un hijo . No alcanzo a imaginar lo desgarrador que tiene que haber sido, la fuerza que hay que tener para hacer fotos en momentos así. Espero que Guillermo no deje de hacer clics , el mundo necesita talentos así.

    • atelierdefotografia

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      Muchas gracias por tus comentarios y por reconocer el valor de este trabajo de una forma tan sincera. Se los trasladaremos a Guillermo. Saludos cordiales

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