TIENDA

Gosia Trebacz y Lupe Vázquez: Hipatia_02

A partir del 1 JUL, de lunes a viernes, de 17.30 a 20.30.

INAUGURACIÓN: 1 JUL, 20.00.

 

 

Gosia Trebacz (1971), artista multidisciplinar, y Lupe Vázquez (1978), fotógrafa, se reúnen en Atelier de Fotografía para compartir con nosotros esta invocación/evocación de la figura de Hipatia de Alejandría titulada Hipatia_02.
Expresividad y experimentación se ponen al servicio de un recordatorio de la fragilidad de la cultura frente al horror que se hace urgente en los días que corren.

 

 

 

 

HIPATIA 02_ Gosia Trebacz_ Lupe Vázquez

Hipatia nació en Alejandría, Egipto, en 355 o 370. Filósofa y maestra neoplatónica griega, nacida en Egipto, que destacó en los campos de las matemáticas y la astronomía, fue miembro y cabeza de la Escuela neoplatónica de Alejandría a comienzos del siglo V. Es la primera mujer matemática de la que se tiene conocimiento razonablemente seguro y detallado. Escribió sobre geometría, álgebra y astronomía, y mejoró el diseño de los primitivos astrolabios. Inventó un densímetro, por lo que está considerada como una pionera en la Historia de las mujeres en la ciencia.


Fue asesinada a los 45 o 60 años (dependiendo de cuál sea su fecha correcta de nacimiento), linchada por una turba de cristianos, al parecer por su vinculación o no con la autoridad eclesiástica, hecho que ha sido objeto de muchos debates. El asesinato se produjo en el marco de la hostilidad cristiana contra el declinante paganismo y las luchas políticas entre las distintas facciones de la Iglesia, el patriarcado alejandrino y el poder imperial, representado en Egipto por el prefecto Orestes, ex-alumno de la filósofa.


Sócrates Escolástico, el historiador más cercano a los hechos, afirma que la muerte de Hipatia fue causa de «no poco oprobio» para el patriarca Cirilo y la iglesia de Alejandría. Murió en Alejandría, según algunos historiadores, el 15 de marzo de 415 o 416.
Todos coinciden en destacar que Hipatia sobresalió como estudiosa de las ciencias y la filosofía, materias a las que se dedicó desde joven. Era hija de Teón, un ilustre matemático del Museo y astrónomo notable. Hipatia, pues, era una digna heredera de la gran tradición científica del Museo, pero a la vez se convirtió en una renombrada profesora que daba lecciones públicas sobre las ideas de Platón, y seguramente de Aristóteles, atrayendo numeroso público. Esto lo sabemos también por las cartas muy afectuosas que escribió uno de sus más fieles discípulos, Sinesio de Cirene. En algunas pide consejo a su «queridísima maestra», y en otras habla de ella a sus amigos con afecto y admiración. Incluso se promete a sí mismo que recordará a Hipatia en el Hades, esto es, en el Más Allá.


Hipatia, pues, formaba parte de la élite pagana fiel a sus antiguas ideas y creencias, y velaba por el legado clásico en un ambiente que se iba volviendo más y más hostil hacia la herencia ilustrada del helenismo. Respecto del saber de Hipatia, Sócrates el Escolástico escribe: «Llegó a tal grado de cultura que superó a todos los filósofos contemporáneos, heredó la escuela platónica que había sido renovada en tiempos de Plotino, y explicaba todas las ciencias filosóficas a quienes lo deseaban. Por eso quienes deseaban pensar de modo filosófico acudían hacia ella de todas partes». Es interesante esa mención de que «heredó la escuela», es decir, la enseñanza de la doctrina platónica renovada por el filósofo Plotino, que nosotros conocemos como neoplatonismo.


Por otra parte, tanto Filostorgio como Damascio señalan que Hipatia aventajó a su padre en saber, en astronomía y en su dedicación a la filosofía. Dice Filostorgio: «Aprendió de su padre las ciencias matemáticas, pero resultó mucho mejor que el maestro, sobre todo en el arte de la observación de los astros».Y Damascio: «De naturaleza más noble que su padre, no se contentó con el saber que viene a través de las ciencias matemáticas a las que él la había introducido, sino que, no sin altura de espíritu, se dedicó también a las otras enseñanzas filosóficas». Es decir, Hipatia siguió las enseñanzas del padre matemático, pero fue más allá en sus estudios de los movimientos de los astros y, sobre todo, al ampliar el horizonte de sus investigaciones desde la ciencia hacia la filosofía. Eso la hizo famosa y atrajo hacia ella a muchos oyentes y discípulos.


Damascio continúa: «Puesto que era así la naturaleza de Hipatia, es decir, tan atractiva y dialéctica en sus discursos, dispuesta y política en sus actuaciones, el resto de la ciudad con buen criterio la amaba y la obsequiaba generosamente, y los notables, cada vez que hacían frente a muchas cuestiones públicas, solían aproximarse a ella […] Si bien el estado real de la filosofía estaba ya en una completa ruina, su nombre parecía ser magnífico y digno de admiración para aquellos que administraban los asuntos más importantes del gobierno».

Hipatia, pues, era una figura extraordinaria: mujer, pagana y sabia, influyente y con numerosos discípulos, muy admirada en la ciudad. Todo esto hizo que su eliminación por parte de cristianos fanáticos tuviera un carácter ejemplar.

Una mente libre en un siglo IV lleno de conflictos religiosos, filosóficos, políticos y sociales. Dividido entre el geocentrismo y el heliocentrismo, con inclinación tal vez hacia este último y en oposición tanto frente a Aristóteles como a la Biblia. En el fondo de tanta conflictividad, el paso —no pacífico— del razonamiento clásico al oscurantismo medieval. Hypatia abraza la razón. La intolerancia religiosa se ensaña contra ella. De Sócrates Escolástico: “Hypatia sobrepasó en mucho a todos los filósofos de su propio tiempo”.


Hypatia, un espíritu universal del siglo IV

 

HIPATIA_02 es el viaje hacia lo más profundo de nuestro alma. Hipatia conceptual invoca a la libertad y a la pureza.
Es un golpe de aire puro que pretende sanar la mente, ampliar nuestros horizontes y nos eleva por encima de nosotros mismos sin temores ni miedos. Seguimos a esa aura llena de luz, adelantada a su tiempo, libre de ataduras, prejuicios, abierta a la ciencia, la naturaleza y al mundo. Los horizontes abiertos que deja tras sus pasos son esos mismos horizontes que exploramos, visualizamos, interpretamos, emprendiendo un infinito viaje hacia nuestro interior en búsqueda de nosotros mismos.
“La verdad no cambia porque sea o no sea creída por la mayoría de las personas.”

Gosia Trebacz
Lupe Vázquez

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